Feliz 2016

«Cuando el PSOE vuelva a sus raíces, permitirá un gobierno de Feijóo en solitario. Vox será prescindible. El PNV echará de vez en cuando una mano. Puede que Junts también»

01 de gener de 2026

El otro día, Alberto Núñez Feijóo hizo balance público del año 2025 y tiró de hipérboles para pintar un panorama desolado de apocalipsis sanchista. “Ha sido el peor año del peor Gobierno en la historia democrática”. El líder del PP no solo puso a Sánchez a caer de un burro sino que además se postuló una vez más para liderar el cambio. Ya sabemos que Feijóo no es presidente porque no quiere, pero hay que contemplar que algún día quiera y además pueda.

Señor Feijóo, preguntan los preguntadores, ¿no cree usted que el PP está aún lejos de la mayoría absoluta? El gallego reconoce que buscará acuerdos de gobernabilidad con Vox. Al fin y al cabo, Abascal es un canterano curtido en la escuela política del PP vasco. De tal palo, tal astilla. Lo malo es que algunas fuerzas vivas preferirían el camino de la moderación. Y Vox es visto aún por ciertas almas conservadoras como una fracción caprichosa y ultramontana. Con lo fácil que era todo en los tiempos gloriosos del bipartidismo.

La semana pasada, tras las elecciones autonómicas extremeñas, Juan Carlos Rodríguez Ibarra propuso al PSOE que se abstuviera para evitar que el PP cayera en brazos de Vox. María Guardiola aplaudió la idea entre loas a la centralidad, pero el Gobierno español respondió con un cordial corte de mangas. Finalmente, la gestora del PSOE de Extremadura rechazó facilitar la investidura. Según el delegado del Gobierno, José Luis Quintana, PP y PSOE defienden dos modelos antagónicos.

De dónde viene entonces la fantasía de Rodríguez Ibarra? Algunos viejos barones del PSOE sueñan con regresar a 2016, el año en que los diputados socialistas permitieron la investidura de Rajoy. Aquel día, Pedro Sánchez entregó su acta de diputado para no obedecer el mandato del Comité Federal. Creer que el PSOE debería facilitar el gobierno de Guardiola equivale a creer que Sánchez está dispuesto a regresar a los tiempos en que Rajoy gobernaba en minoría con el apoyo externo de Ciudadanos y el PNV.

Últimamente, el exministro Jordi Sevilla se ha postulado como alternativa interna a Pedro Sánchez. Las cabeceras derechistas lo reciben con honores de mesías. Saben que la esperanza del PP pasa porque Sánchez pierda el control de su partido y los viejos elefantes retomen el mando. Cuando el PSOE vuelva a sus raíces, permitirá un gobierno de Feijóo en solitario. Vox será prescindible. El PNV echará de vez en cuando una mano. Puede que Junts también. Volveremos a 2016 pero sin el torpe inconveniente del procés. Y estos últimos diez años no habrán sido más que un paréntesis de terror, un espejismo, una larga e incómoda pesadilla.