El retorno de las Facha Wars

«La idea de una derecha caballerosa y señorial es una leyenda urbana tan ingeniosa como el monstruo del lago Ness»

26 de març de 2026

Dicen que los partidos de izquierdas se desangran en violentas luchas intestinas mientras que la derecha, caballerosa y señorial, sabe guardar las formas y fingir unanimidad en sus filas. Nos lo han repetido tantas veces que hemos terminado por creérnoslo. Algunos justifican la teoría aduciendo que el izquierdista es de naturaleza inconforme hasta con los suyos. Se supone entonces que el derechista es gregario o pragmático y cierra filas con cualquier estructura de poder sin atreverse siquiera a discutirla.

Llegeix aquí l'article de Jonathan Martínez en català.

El problema es que todas esas pamplinas no son ciertas. Claro que existen izquierdas mal avenidas, escisiones, siglas nuevas que aparecen con gran ruido y desaparecen en el más clamoroso de los silencios. Pero también las derechas andan todo el día a palo limpio. Basta mirar la tangana que tienen montada los muchachos de Vox. Santiago Abascal, que llegó para salvar España montado a lomos del artículo 155, se ha revelado como un caudillo despótico y aprovechategui, siempre dispuesto a cortar el cuello de cualquiera que se atreva a hacerle sombra.

La última víctima de la escabechina es Espinosa de los Monteros. El exdiputado, hijo del marqués de Valtierra, cuenta que Vox le ha abierto expediente para expulsarlo del partido. A Javier Ortega Smith, fundador y exvicepresidente del tinglado, se lo cargaron en marzo entre graves acusaciones de indisciplina. Por lo visto, el grandullón se aferraba a su micrófono de portavoz en Madrid cuando la dirección tenía otros planes. La purga de Benito.

Ni corto ni perezoso, Ortega Smith se ha puesto a cantar La Parrala. Cuenta que Abascal, mano a mano con Garriga, ha conspirado para quitárselo de enmedio. A Garriga lo acusa veladamente de andar con apaños fiscales a través de la dirección de Vox. Las imputaciones más graves contra Abascal, en cambio, vienen de boca de otro disidente. Según Juan García-Gallardo, la esposa del generalísimo de Vox cobra como consultora a través de un proveedor del partido. Garriga ya ha dejado caer que pondrán a los bocazas de patitas en la calle. Los acusa de actuar al servicio de Génova. 

Resulta que Vox anda amenazando con llevar a los juzgados a quienes han criticado las últimas andanzas de los alevines de Revuelta. Hace un tiempo, El Plural publicó unos audios que sugieren un supuesto uso indebido de las donaciones destinadas a víctimas de la DANA de València. Vox, soporte del PP en la Comunitat, quiso apagar el fuego con la táctica del aspersor. “Nos inventamos alguna pollada y ya está”, decía en las grabaciones Arturo Villa, asesor de Jorge Buxadé en Bruselas.

La idea de una derecha caballerosa y señorial es una leyenda urbana tan ingeniosa como el monstruo del lago Ness o el Chupacabras. De hecho, los navajazos entre señores bien se han convertido en un género periodístico con entidad propia. Lo llaman “Facha Wars” y esperamos con ansia el siguiente capítulo, la próxima película, la nueva saga.