Apartheid

«El asunto de las lenguas es complicado. Challenging, me atrevería a decir»

02 de juliol de 2026

Dicen que la empresa Aticco ha despedido a una trabajadora por no hablar castellano en sus oficinas de Barcelona. Por lo visto, la mujer no solo andaba por ahí imponiendo el catalán al personal sino que incluso llegó a escribir un correo electrónico en el que arrinconaba deliberadamente la lengua de Cervantes. Se supone que los herederos de Tabarnia y el Manifiesto por la lengua común deben de estar contentos. Por fin se ha hecho justicia y se ha impuesto un clima laboral de pulquérrima castellanidad. La letra con sangre entra.

Lee aquí el articulo en catalán.

Abro la página web de Aticco y leo que es un negocio de coworking donde se invita al networking con otras startups en un ambiente de innovation y good vibes. La empresa ofrece plazas vacantes de community builder, front desk y events intern. Si quieres generar impact, dicen, debes pensar en soluciones out-of-the-box. En definitiva, Attico es un proyecto all-in-one con soluciones de coliving, rooftops e instalaciones de Wellhub, Gympass y High-Intensity Interval Training. Su lema no deja lugar a dudas: The place to become.

Entro a mis redes sociales (social media) y aparece un vídeo de La 2. En un programa titulado “La gran aventura de la lengua española”, Iñaki Gabilondo cuestiona el viejo mito de la castellanización forzada de América: “La conquista española, en contra de lo dicho y aceptado tradicionalmente, no impuso a los amerindios el aprendizaje del castellano”. Después de todo, los conquistadores eran gente cool, con un gran know-how y un mindset de crecimiento. Lo que ocurre es que el storytelling oficial y la cultura mainstream han dado un feedback negativo a los CEO de la Corona española. Ya se sabe, la Black Legend.

El asunto de las lenguas es complicado. Challenging, me atrevería a decir. En tierras vascas, sin ir más lejos, se ha levantado una gran polémica porque varios alumnos han demostrado unas bajas skills en el examen de euskera de la PAU. Un epic fail más grande que el Bilbao Exhibition Centre. Por fortuna, el PSE ha encontrado la palabra justa para definir este agravio: los hablantes de castellano padecen un apartheid. En fin, que Gasteiz es en realidad Soweto y los castellanoparlantes monolingües viven segregados en bantustanes con malas vibes y sin derecho a voto. Es hora de hacer reset.

Hablar catalán en el curro es una red flag como un piano. La asignatura de euskera es un critical issue y un dealbreaker sin paliativos. Salvemos el español, nuestra common language, cuya supervivencia se encuentra amenazada por los lobbies vernáculos. Es hora de hacer un update de nuestro lifestyle si queremos evitar males mayores. Estamos en red alert y no valen las soluciones low cost. Reaccionad antes de que tengamos que cantar game over.

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